Adivina de qué vamos a hablar hoy.
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Acertaste. De otra página del Génesis. Pero esta página es diferente. Es más antigua. En ella se habla de Dios con el nombre de Yahvé.
Aquí la Biblia vuelve a contar cómo Dios hizo al ser humano, pero lo cuenta de otra manera. No lo hace como en la historia de los siete días. Lo cuenta de una forma más cercana, como si nos dejara mirar al ser humano por dentro.
Este texto habla de cosas muy importantes. Habla de cómo el ser humano se descubre a sí mismo, de su soledad, de cómo Dios le presenta a la mujer, de cómo vive delante de Dios, y también de cómo pierde esa vida limpia que tenía al principio.
Por eso esta parte del Génesis es tan importante. Es uno de los primeros textos que nos ayuda a entender lo que pasa dentro del ser humano. Nos muestra que el ser humano no solo respira, come, camina y trabaja. También se da cuenta de quién es. Sabe que está vivo. Puede preguntarse por qué vive. Puede amar, puede elegir, puede escuchar a Dios y también puede alejarse de él.
El texto usa una forma de hablar muy antigua. Habla con imágenes. Pero eso no quiere decir que sea mentira. No es un cuento como Alicia en el País de las Maravillas. La Biblia usa cosas que todos conocemos para hablar de cosas muy grandes. Habla del polvo de la tierra, del aliento de vida, de un árbol, de una serpiente y de un fruto. Con esas imágenes habla de la vida, de la libertad, del bien, del mal, de Dios, y de lo que pasa cuando el ser humano se separa de Dios.
La semana pasada vimos una verdad muy importante: Dios creó al ser humano a su imagen. Eso vale para todos. Hoy vamos a mirar esa misma verdad de otra manera. Vamos a ver cómo el ser humano vive eso, cómo se descubre, cómo se ve delante de Dios y cómo se ve delante de otra persona.
Por eso, las dos páginas del Génesis se ayudan entre sí. Una nos dice que Dios creó al ser humano a su imagen, hombre y mujer. La otra nos muestra al ser humano viviendo eso. Nos muestra su soledad, su cuerpo, su relación con la mujer y su relación con Dios.
Cuando Jesús responde a los hombres que le preguntan por el matrimonio, primero recuerda esta frase:
—Desde el principio, Dios los hizo hombre y mujer.
Con eso, Jesús recuerda que Dios creó al ser humano como hombre y mujer. Pero después Jesús añade otra frase del Génesis:
—Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, se unirá a su esposa, y los dos serán como una sola persona.
Esta frase aparece en la parte donde la Biblia cuenta cómo Dios presenta la mujer al hombre. Primero aparece el hombre. La Biblia lo llama adam, que significa ser humano. Pero cuando aparece la mujer, la Biblia empieza a hablar de hombre y mujer. Ahí se ve algo muy importante: el ser humano no está hecho para vivir encerrado en sí mismo. Está hecho para vivir con otra persona. Está hecho para amar y ser amado.
La Biblia lo cuenta así: Dios tomó una parte del hombre, formó a la mujer y se la presentó. Entonces el hombre dijo:
—Ahora sí. Ella es como yo. Es de mi misma vida. Será llamada mujer, porque fue tomada del varón.
Después la Biblia añade:
—Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, se unirá a su esposa, y los dos serán como una sola persona.
Y luego dice:
El hombre y su mujer estaban desnudos, pero no sentían vergüenza.
Estas palabras son muy importantes. Nos dicen que, al principio, el hombre y la mujer podían mirarse sin miedo. No tenían que esconderse. No se usaban. No se miraban con malas intenciones. No sentían vergüenza de su cuerpo. El cuerpo no era un problema. El cuerpo era algo bueno. El hombre y la mujer podían estar uno delante del otro con limpieza.
Pero justo después de esto empieza el capítulo 3 del Génesis. Y allí todo cambia. La Biblia cuenta cómo el hombre y la mujer desobedecen a Dios. Aparece un árbol especial, que la Biblia llama el árbol del conocimiento del bien y del mal. Ese árbol marca un antes y un después.
Antes, el ser humano vive cerca de Dios. Confía en Dios. Vive en paz. No tiene el corazón roto por dentro. No ha elegido el mal. Pero después escucha la voz de la serpiente. La serpiente representa el mal. El ser humano desobedece a Dios y come del fruto prohibido. Entonces todo cambia.
El ser humano ya no mira a Dios igual. Ya no se mira a sí mismo igual. Ya no mira a la otra persona igual. Antes vivía cerca de Dios; después empieza a esconderse de Dios. Antes podía mirar al otro sin vergüenza; después aparece la vergüenza. Antes había paz; después esa paz se rompe.
La Biblia lo cuenta con pocas palabras, pero lo que dice es muy grande. Nos muestra dos momentos distintos. Primero, la vida tal como Dios la quiso desde el principio: una vida limpia, unida a Dios, sin miedo, donde el hombre y la mujer podían mirarse con respeto y con amor. Después, la vida humana cuando el ser humano se aleja de Dios: una vida herida, con miedo, donde cuesta amar bien y donde el corazón se divide.
Dicho de forma sencilla: Dios hizo al ser humano para vivir cerca de él, para vivir en paz, para amar sin miedo y para mirar al otro con limpieza. Pero el pecado rompió esa paz.
Por eso este texto es tan importante. Nos ayuda a entender al ser humano. Y también nos ayuda a entender el cuerpo humano desde la fe.
Cuando Jesús habla del matrimonio y vuelve al principio, nos lleva a ese primer plan de Dios. Jesús no se queda solo en lo que Moisés permitió después. Moisés permitió algunas cosas porque el corazón humano se había vuelto duro. Pero Jesús no empieza por ahí. Jesús mira más atrás. Mira lo que Dios quiso desde el principio.
Por eso recuerda esta frase:
—Los dos serán como una sola persona.
Jesús muestra que la unión del hombre y la mujer no es solo una costumbre. No es solo algo que la gente inventó. Nace de lo que Dios quiso desde el principio. Y aunque el ser humano haya perdido esa vida limpia del principio, lo que Dios quiso no ha dejado de valer.
Esto es muy importante. El pecado cambió el corazón humano, pero no cambió el plan de Dios. Por eso la respuesta de Jesús es tan clara. Jesús no dice: “Bueno, como el ser humano ha fallado, ya da igual lo que Dios quiso”. No. Jesús dice lo contrario. Nos llama a volver a mirar el principio.
Nos llama a mirar el matrimonio como Dios lo pensó desde el principio. Y desde ahí tenemos que aprender muchas cosas: cómo vivir, quién es el ser humano, qué valor tiene el cuerpo, qué significa ser hombre y mujer, y qué significa que dos personas se unan de verdad.
Seguiremos hablando de esto en la próxima reflexión.