En el anterior artículo, hablábamos sobre la respuesta que Jesús dio cuando le preguntaron por el matrimonio. Le preguntaron si el matrimonio debía mantenerse unido siempre.

Los hombres que hablaron con Jesús recordaron una ley de Moisés. Pero Jesús no empezó por esa ley. Jesús volvió al principio. Y para eso usó palabras del libro del Génesis. Por eso, si queremos entender bien la respuesta de Jesús, tenemos que mirar esas primeras páginas de la Biblia.

La conversación aparece en Mateo 19 y en Marcos 10. Pero las palabras de Jesús no se entienden solas. Hay que ver de dónde vienen.

Jesús dijo:

—¿No han leído que, desde el principio, Dios los hizo hombre y mujer?

Con esas palabras, Jesús nos lleva a la primera página del Génesis, donde se cuenta cómo Dios hizo el mundo en siete días.

Después, Jesús añadió otra frase del Génesis:

—Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, se unirá a su esposa, y los dos serán como una sola persona.

Esta frase aparece un poco más adelante, cuando la Biblia habla de una manera más cercana sobre cómo Dios hizo al ser humano.

Así que Jesús usa dos textos del Génesis. 

Como Jesús usa esa frase sobre el hombre y la mujer unidos, también conviene mirar el principio del capítulo 4 del Génesis. Allí se habla del nacimiento de un hijo, nacido de un padre y una madre.

Eso es lo que queremos hacer en esta reflexión: mirar mejor esas páginas del Génesis para entender la respuesta de Jesús.

Los estudiosos de la Biblia explican algo importante. El texto que habla de Dios creando el mundo en siete días fue escrito después. El otro texto, el que habla de Dios formando al ser humano con polvo de la tierra y dándole aliento de vida, es más antiguo.

En ese texto más antiguo, Dios aparece haciendo cosas parecidas a las que hace una persona. Por ejemplo, la Biblia dice que Dios formó al ser humano con polvo de la tierra y le dio vida con su aliento. Esa forma de hablar llama la atención, porque presenta a Dios de una manera muy cercana y parecida a nosotros.

El texto de los siete días, aunque fue escrito después, habla de Dios de una manera más profunda y ordenada. 

En ese texto, Jesús recuerda esta verdad: Dios hizo al ser humano hombre y mujer.

Allí, el ser humano aparece dentro de todo lo que Dios creó. Vive en la tierra y forma parte del mundo que podemos ver.

Pero, al mismo tiempo, Dios le da una tarea especial: llenar la tierra, cuidarla, trabajarla y gobernarla.

Esto muestra que el ser humano no es una criatura más. Tiene un lugar especial.

Aunque el ser humano pertenece al mundo visible, la Biblia no dice que se parezca a los animales ni a las demás cosas creadas.

La Biblia dice algo mucho más grande:

Dios creó al ser humano a su imagen.

En la historia de los siete días, todo aparece con un orden. Pero cuando llega el momento de crear al ser humano, parece que Dios se detiene. Es como si tomara una decisión muy especial.

Dios dice:

—Hagamos al ser humano parecido a nosotros.

Aquí aparece una verdad muy profunda: el ser humano solo se entiende bien cuando se le mira en relación con Dios.

La Biblia dice:

Dios lo creó a su imagen.

Eso quiere decir que no podemos explicar al ser humano solo como parte del mundo. No basta con mirar su cuerpo, la naturaleza o las cosas que se ven.

Claro que el ser humano tiene cuerpo. Pero no es solo cuerpo.

Génesis 1,27 dice que esta verdad vale para el hombre y para la mujer:

Dios creó al ser humano a su imagen. Los creó hombre y mujer.

El texto es breve y directo. No se detiene en lo que el ser humano siente por dentro. Presenta el hecho principal: Dios creó al ser humano, hombre y mujer, a su imagen.

Después viene la primera bendición de Dios:

Dios los bendijo y les dijo:

—Tengan hijos. Sean muchos. Llenen la tierra. Cuídenla y gobiernen sobre ella.

Este texto del Génesis tiene una gran fuerza. Ayuda a pensar en una pregunta muy importante:

¿Qué significa existir?

Muchas personas, a lo largo de la historia, han usado estas palabras para pensar sobre Dios, sobre el ser humano y sobre la vida.

Tal vez solo otro texto de la Biblia pueda compararse con este: el texto del Éxodo donde Dios se da a conocer a Moisés.

Aunque el Génesis usa imágenes muy concretas, lo más importante no es solo el cuerpo del ser humano. Lo más importante es que el ser humano existe porque Dios lo creó.

Dios le dio la vida. Y lo creó a su imagen.

A esta verdad se une otra: el ser humano puede tener hijos.

Dios dice:

—Tengan hijos. Sean muchos. Llenen la tierra.

Esto quiere decir que la vida humana sigue creciendo dentro del mundo y dentro del tiempo.

El ser humano recibe la vida de Dios. Pero también vive en la historia. Nace, crece, cambia y puede dar vida a otros.

En ese mismo texto aparece otra idea muy importante: todo lo que Dios hace es bueno.

Después de casi cada día de la creación, la Biblia dice que Dios vio que era bueno.

Y después de crear al ser humano, dice algo todavía más fuerte:

Dios vio que todo lo que había hecho era muy bueno.

Por eso, el primer capítulo del Génesis es una base muy firme para pensar en Dios, en el ser humano y en el bien.

También es una base importante para entender el cuerpo humano desde la fe.